domingo, 19 de febrero de 2012

Capítulo-5

Daisy estaba asustada, ¿qué había pasado? ¿Por qué se tenían que ir a otro lugar? Lucas le enseño más cosas sobre el español, Daisy miró por la ventana del coche, el tiempo era oscuro y hacia mucho frío, a Daisy le parecía un sitio fantástico aunque lloviese mucho, aunque hiciese frió, ese lugar tenía algo que le gustaba, algo que hacía que se sintiese a gusto. Los edificios iban desapareciendo poco a poco, Daisy veía casa sueltas, le recordaba a su casa, grande, de madera, con sus armarios de eucalipto, sus puertas de pino... Daisy al cabo de un rato miro a Lucas escuchando atentamente, le gustaba ese idioma era fácil, se parecía un poco al francés, solo que se pronunciaba más la “r”.
-Eres muy lista.-Dijo Lucas sonriente ya que recordaba que ella le había dicho que seguramente era más lista que él.-Me impresionas.
-Se parece a su padre.-Dijo Eduardo mirando fijamente a la carretera, Daisy se quedó atónita, ¿Cómo que conocía a su padre?
-¿Conocías a mi padre?- Le pregunto Daisy a Eduardo, ella abrió mucho los ojos al ver que este afirmaba con la cabeza. <<Hay veces que tengo que cerrar esta bocaza>> pensaba Eduardo mientras inventaba una buena escusa.
-¿De qué lo conocías?-Preguntó Daisy cada vez más nerviosa, Eduardo se giro y la miro un momento a los ojos, Lucas le hacía gesto de que mirase hacia delante, tenía miedo chocarse contra alguien, aunque ese no era su mayor miedo.
-Del instituto, íbamos juntos, era muy amable, listo y tenía un sentido del humor que pocos tenían.-Dijo Eduardo.-Tenía tus mismos ojos y tu nariz es suya, tenéis más o menos el mismo carácter, pero yo a tu madre nunca tuve el placer de conocerla.-Decía el pobre Eduardo inventándose cada palabra que decía. Daisy pensó por un momento toda la información que Eduardo le había dicho. Lucas tartamudeo y empezó otra vez con sus sermones de los españoles.
-Tienes que tener en cuenta que los españoles y los franceses se parecen, lo único que los diferencian es el horario de comida, algunas veces la educación...-Y seguía y seguía hablando, era una máquina de hablar.
Un cartel en lo alto ponía “Desviación al aeropuerto” y una flecha señalando hacia la derecha, giraron y entraron en el aeropuerto, Daisy pudo ver lo que era un avión, le parecía un pájaro gigante con alas de metal sin plumas. Había un edificio enorme con cristales cuadrados y puertas automáticas de las que a Daisy no le daban mucha gracia, aparcaron junto a un coche verde fosforito, un color poco agradable para los viajeros de un coche azul con purpurina. Lucas bajo y se adelantó para abrirle la puerta a Daisy, lo que le pareció muy asombrante fue la vuelta a todo el coche que hizo en menos de cinco segundos, a Daisy le parecía raro cosas que hacía o preguntaba o como por ejemplo aquellas veces que le había preguntado algo y él tardaba mas de un cuarto de hora en responderla, en general, cosas que ha Daisy le intrigaban mucho.
Se dirigieron a la entrada del aeropuerto y encontraron a Esther y al hermano de Lucas. Esther les dio una maleta a cada uno, la de Daisy llevaba la ropa que había comprado y sus libros, ya había terminado “CAZADORES DE SOMBRAS” y no sabía que libro podía leer, su maleta era negra entera, la de Lucas violeta y la compartía con su hermano y por ultimo la de Esther y Eduardo que era amarilla fluorescente.
-¿Dónde se compran los libros?-Le preguntó a Lucas, el al estar distraído no se dio cuenta de lo que le preguntaba, arqueo la ceja y asintió sonriendo.
-En esa tienda, se llama librería, te acompaño.-Dijo mientras iban caminando hacia allá. Daisy estuvo media hora para coger un libro, al final eligió “MEMORIAS DE IDHÚN: LA RESISTENCIA”, trataba también sobre fantasía, acción y amor, sus tres características favoritas en un libro, lo leería en el avión mientras se iban a Asturias.
-Bueno y que te parece que vayamos a Asturias, si no fuese por mi trabajo…-Dijo Eduardo a Daisy, ella le miro dubitativa, se encogió de hombros y empezó a formular preguntas.
-¿Dónde estamos? ¿Dónde queda Asturias? ¿Qué es un trabajo?-Le pregunto Daisy a Eduardo, él se encogió de hombros también y miro a su hijo, él asintió y cuando fue a hablar se oyó: Los pasajeros con destino a Madrid que vayan cogiendo su equipaje por favor, Passengers traveling to Madrid to be picking up your luggage please , Les passagers voyageant à destination de Madrid à ramasser vos bagages s'il vous plaît.
Todos empezaron a recoger las maletas y Daisy no entendía el porqué de la situación, Lucas la arrastró hasta un túnel de cristal por donde pasaban todos hasta desembocar en el avión, la maleta se la llevo un señor muy amable junto con Cisco, que estaba encerrado en una jaula, a Daisy y a Lucas les había costado mucho meterlo en la jaula, pero al final lo habían conseguido, Daisy se despidió de él con un beso. Siguieron caminando hasta entrar en el avión, a Daisy le gusto la experiencia de subirse en un aparato como esos, de entrar por donde el piloto hace todas sus maniobras para poder llegar al destino sanos y salvos.
Se sentaron en este orden: Eduardo y Esther se sentaron juntos en a la derecha del avión y Daisy, se sentó en la ventana del lado izquierdo, después Lucas y a continuación el hermano pequeño. Al cabo de un rato una azafata apareció y enseñó a los pasajeros como se sacaba la mascarilla en caso de emergencia, como se pedía comida o bebida, como se abrochaba el cinturón... Cuando terminó dijo: “Ahora mismo tienen que abrocharse el cinturón, vamos a despegar, después de despegar, si quieren pueden desabrocharse”.
Empezó a oírse como el avión iba arrancando y moviéndose, a Daisy le pareció una cosa agradable ver como se movían las cosas, pero cuando empezó a despegar se agarró al brazo de Lucas por pánico a las alturas.